“Siempre representamos algo”

Los axiomas son como los mandamientos de la imagen pública, se llaman así porque no se comprueban científicamente, sino por el mismo comportamiento humano que se da natural e inconsciente, según lo menciona el doctor Víctor Gordoa, especialista en imagen pública y rector del Colegio de Consultores en Imagen Pública de la Ciudad de México, en su libro “El poder de la imagen pública”.Por lo anterior, vale la pena mencionar tres de ellos: “Es inevitable tener una imagen”. “La imagen de los miembros permea en su institución” y, “La imagen de la institución permea en sus miembros”.

En otras palabras, la imagen que proyecta alguien siempre va afectar o se va traducir en la de una familia, comunidad, ciudad, empresa u organización.

No obstante, es indiscutible que todos somos personas libres de decidir lo que hacemos en nuestro tiempo libre; pero también es innegable que nunca dejamos de pertenecer y siempre representamos; la diferencia radica en cuánto nos importa cuidar de aquello que elegimos representar.Una buena imagen consiste en una construcción que requiere de tiempo enviando los estímulos correctos, combinados con la coherencia entre lo que se dice y lo que se es en realidad.Si estuviéramos en el lugar de los dueños de una escuela particular y nos ha costado tiempo, dinero y muchísimo esfuerzo posicionar una marca para que la sociedad tenga una buena percepción de la empresa, fomentando por años los valores institucionales; y de pronto algo fuera de nuestras manos coloca una nueva cara de nosotros, algo que desarmoniza con nuestro punto de vista o con nuestra misión y visión, ¿acaso no tendríamos el derecho a decidir quién se queda y quién no?, así como también si pertenecemos a algún lugar que va en contra de nuestros principios y nuestros intereses ¿no tendríamos -entonces- el derecho a irnos o quedarnos?
En el caso de la maestra Clarissa, el verdadero problema o error fue la manera en que se reaccionó, tal vez se pudo haber llegado a un acuerdo, quizá si la joven profesionista y muy bien preparada se hubiera disculpado y ambas partes habrían cuidado no llegar al “escándalo” la historia sería diferente.Lo cierto es que todo queda en manos de los afectados (la empresa/la escuela), quienes utilizaron su derecho, quizá de manera precipitada y sin detenerse a pensar en las afectaciones a su imagen luego del despido.

La realidad es que, aunque estemos de vacaciones, en tiempo libre, aquí o en China, seguimos perteneciendo y representando; hoy en día las redes sociales son una herramienta básica para los responsables de recursos humanos de las diferentes empresas y un importante referente para su toma de decisiones.

Peor aún, no tenemos excusa cuando en nuestros perfiles dice el nombre de nuestro empleo actual.Habrá momentos donde lo que decimos o hacemos, por suerte o consideración no tenga consecuencias, pero en otras seguro que habrá; y al ver “los dos lados de la moneda”, podemos asegurar que somos libres de decidir, pero también somos responsables de afrontar las consecuencias de nuestras acciones.De la misma manera, las terceras partes son libres de decidir legítimamente con base en lo que más les interesa.Por ello, seamos conscientes de que todo lo que hacemos proyecta una imagen de nosotros y de lo que representamos; definamos nuestra escala de valores y armonicemos nuestros actos con la proyección que pretendemos lograr.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s