“Soy responsable de lo que digo, y de lo que entiendes”

¿Has escuchado o leído la frase “Soy responsable de lo que digo, no de lo que entiendes?”
Para muchos de nosotros puede sonar razonable, debido a que es bastante cómodo tomar esta postura con el argumento de que todos somos diferentes, y que no podemos controlar lo que el mundo alrededor piense o perciba; sin embargo, esta frase suele usarse como pretexto o justificación al no pensar cuidadosamente antes de hablar.
Hay un principio de imagen pública citado en el libro “El poder de la Imagen Pública” que consiste en que una imagen poderosa y exitosa se construye o destruye a base de estímulos ya sean físicos, ambientales, visuales y audiovisuales; cada uno de estos estímulos que estamos enviando continuamente expresan mucho más de lo que dicen nuestras palabras, de hecho el 83% del mensaje tiene que ver con lo que los ojos perciben, de esta premisa partimos para aseverar que cuando nuestro público entiende algo de nuestro discurso o de nuestro comportamiento tiene que ver con algún estímulo que enviamos ya sea verbal o no verbal de manera consciente o inconsciente. Por ello la importancia de prestar atención en todos los estímulos que enviamos, la creación de una buena imagen, no debe dejar de lado ningún estímulo, ya que todos y cada uno de ellos, forman parte del proceso de la percepción de manera integral, es necesario preguntarnos si lo que estamos expresando de forma verbal y no verbal tiene coherencia con lo que pretendemos proyectar.
No es suficiente cuidar lo que decimos, sino también cómo lo decimos, cómo nos vemos, qué transmitimos y sobre todo qué hacemos sentir a los demás.A continuación comparto algunos consejos para asegurar que tu cliente o público traduzca de manera precisa tu mensaje:
* Antes de publicar algo, siempre piensa en cómo tu público objetivo lo entendería.
* Al emitir un discurso el contacto visual es indispensable para generar confianza y crear un vínculo con tu receptor.
* La sonrisa abre todos los canales de comunicación y transmite accesibilidad; al no sonreír corremos el riesgo de ser percibidos negativamente.
Ahora, es momento de aplicar los principios de imagen pública asumiendo nuestra responsabilidad tanto de lo que decimos, como de lo que nuestro público interpreta, así generaremos una percepción positiva que se traducirá en el cumplimiento de objetivos.
Artículo publicado en www.proyectopuente.com.mx el 17 de mayo de 2016.
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